Elena Rose y Silvestre Dangonddan vida a "Efectos secundarios" en su esperada primera colaboración

 
 

Elena Rose, una de las cantautoras más relevantes de la música actual, y el cuatro veces ganador del Latin Grammy, Silvestre Dangond, se encuentran por primera vez en “Efectos secundarios”, una colaboración que promete conquistar al público con una propuesta fresca, vibrante y llena de emociones.
 

La canción retrata la euforia de un nuevo amor a través de una mezcla de sonidos modernos, una producción impecable y una interpretación en la que Silvestre Dangond y Elena Rose encuentran el equilibrio perfecto entre sus estilos. El resultado es una propuesta contemporánea que conserva la fuerza interpretativa de Silvestre mientras se fusiona con la sensibilidad, la dulzura y la versatilidad artística que han convertido a Elena Rose en una de las compositoras e intérpretes más influyentes de la música latina actual.

 

Esta es la primera vez que ambos artistas unen sus talentos en el estudio, dando vida a una canción con una melodía irresistible y una letra con la que cualquiera pueda identificarse, reafirmando que las colaboraciones más inesperadas suelen convertirse en las más memorables.

 

“Desde hace mucho tiempo admiro profundamente a Elena. Es una artista con un talento inmenso, una compositora brillante y una intérprete que transmite verdad en cada canción”, mencionó Silvestre Dangond.

 

Por su parte, Elena Rose aseguró: “Trabajar con Silvestre representa para mí un enorme orgullo. Me conmueve profundamente el amor tan genuino que siente por Venezuela y la forma en que le canta a la gente, a la vida real, al amor y a las emociones que todos compartimos. Aunque venimos de géneros distintos, siento que hablamos el mismo lenguaje: creemos en la música como un espacio para acompañar, inspirar y dejar algo bonito en el corazón de quienes nos escuchan”.

 

El lanzamiento está acompañado por un video musical filmado en Miami, cuya propuesta visual refleja el espíritu de “Efectos secundarios”. A través de una estética fresca, natural y contemporánea, el videoclip enmarca la química entre Silvestre Dangond y Elena Rose en escenarios lleno de luz, rodeados de flores, reforzando la energía positiva y el aire despreocupado que define esta colaboración.